Dicha eterna, dicha bendita
Baña mi ser, baña mis entrañas
Que nada nos separe, que nada nos incordie
Dicha eterna de alma bendita
Que nada se interponga, que nada te ensucie
De tu dulce pureza, de tu deseado devenir
De tu existir continuo, de tu destino intentado
Felicidad grabada de mi pensamiento armonizado
Deliberada creación de mí relajada alma
De tus designios alcanzados, de mis deseos capturados
Dicha eterna, alegría infinita
Báñame de luz, úntame de coraje
De momentos agraciados de tu profundo existir
Dicha eterna, dicha bendita
Que no sea yo quién te rechace,
Que no sea yo quién se separe,
Que estés presente en mí y en mi pensamiento,
En cada inspiración y en cada alimento,
miércoles, 6 de enero de 2010
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